¡Como si fuera un Mundial! – Santiago Elgoibar sobre Tarragona 2018

  • LA JORNADA DE JUDO DEL JUEVES PARECIÓ UNA COMPETICIÓN UNIVERSAL: HUBO MUCHO AMBIENTE, BUENAS TÉCNICAS Y POLÉMICA. ORO PARA MARÍA BERNABEU Y PARA NIKOLOZ SHERAZADISHVILI.

santiago elgoibarPor Santiago Elgoibar

 

¡Maríííía, maríííííía! Así retumbaba el Institut Municipal d’Esports de Cambrils segundos antes de que la judoka española María Bernabeu entrara al tatami. La gallega, totalmente concentrada, pisaba firme camino de la zona de peligro para saludar. Enfrente la argelina Savad Bellakehal con cara de estar pensando ¿quién me ha metido en esto? Los jóvenes judokas del club Els Pallaresos miraban ilusionados los movimientos de la española que a los minutos inmovilizaba a su rival con un sankaku y ganaba el combate. El griterío en el momento en el que el árbitro le dio la victoria a Bernabeu fue terrible.

Fue uno de los momentos más calientes de la mañana en Cambrils, pero no el único. Cada vez que se anunciaba la presencia de un judoka español, la treintena de chavales venidos de la cercana Els Pallaresos rompían el silencio de los muchos que veían la competición. Parecían verdaderos hooligans salidos de un campo de fútbol de Rusia. Sus gritos destacaban de entre las casi 400 personas que fueron al polideportivo, muchos de ellos con bastantes ukemis en sus espaldas. Y entre niños y veteranos se fue llenando el Institut Municipal de Esports de Cambrils con ¾ partes de su capacidad ocupadas.

Entrando ya en lo referente al judo, decir que la primera hora se pasó volando. Los primeros combates difícilmente llegaban a los 4 minutos de duración debido a los hansokus que se señalizaban y a los bonitos ippones que se veían. En ese tiempo, los asistentes pudieron disfrutar de numerosas ejecuciones de técnicas y de la aplicación del nuevo reglamento. Por poner un par de ejemplos, el hansoku que se llevó el esloveno David Kukovica en el primer combate de la mañana por realizar kansetsu-waza al codo de su rival de píe o el kata guruma del oro olímpico italiano Fabio Basile en su primera aparición en el tatami tarraconense.

MEDALLAS

La casualidad llevó a Basile a abrir la jornada vespertina, la de las finales, contra el español Javier Ramirez. Se disputaban el bronce en -73 y la presea se la llevó el italiano gracias a un waza ari. A la vez el egipcio Mohyeldini lograba el otro escalón del pódium en la Golden Score tras un combate muy peleado. Como sucedió también con el oro, en el que el representante de Kosovo ganaba a la turca con un hiza guruma en ese tiempo extra. Increíble el medallero en judo de este país balcánico: 4 medallas, tres de ellas de oro, con solo 5 participantes.

Precisamente la siguiente judoka que entró al tatami fue la única kosovar sin lograr un puesto en el pódium. Sucedía en la categoría -63 en la que perdía el bronce contra la turca Busra Katipoglu que le realizó un uchi-mata que le permitió el tercer puesto. En el otro combate por esta presea, la francesa Patricia Deketer estrangulaba a la joven serbia Jovana Obradovic, tercera en el europeo de este año. En la final la italiana Edwige Gwend lograba cumplir con los pronósticos y se colgaba el oro tras inmovilizar a la tunecina Mariem Bjaqui al minuto de comenzar el combate. Todo muy rápido y limpio.

Casi duró menos el shiai siguiente. El griego Intanatside se hacía con el bronce en -81 con un uki goshi en 30 segundos. Fue tan rápido que pocos lo pudieron ver, sobre todo porque todos los ojos estaban puesto en el otro tatami donde competía el español Urquiza. Al final el cántabro no pudo llevarse la presea que viajó a tierras portuguesas. En la final, el tunecino Abdelaziz Ben Ammar estrangulaba en los últimos segundos del combate al Egipto Mohamed Abdelaal para el oro. Un desenlace raro para una competición a la altura de unos Juegos del Mediterráneo.

La última categoría femenina del día.-70, se abría también con dos acciones extraña de ver en la élite. La francesa Pinot, campeona europea en este peso, se hacía con el bronce tras estrangular a su rival mientras que en el otro tatami la turca Nurcan Yilmaz luxaba a la joven bosnia Samardzic. Tras estos rápidos combates el público se vino arriba; llegaba el turno de la española María Bernabeu. Con el judogi azul la gallega se enfrentó a la italiana Paissoni a la que, como había hecho en los anteriores combates, inmovilizó en el suelo llevando la primera alegría al público. Era la primera medalla del día, y encima de oro, para la delegación española.

No tuvieron que esperar mucho tiempo para que los allí presentes se llevaran otro alegrón. En el último peso de la tarde,-90, la medalla más solicitada se quedaba también en casa. En la lucha por los bronces se pudo disfrutar con un kata guruma del griego Tselidis y se sufrió con el combate entre el libanés y el italiano que se fue a la Golden Score. En esta, un shido al representante de Oriente medio permitió al italiano colgarse el bronce. Y así se llegó al último combate del día: entre el español Nikoloz Sherazadishvili y el serbio Nemanja Majdov. Uno, tercero de Europa este año, el otro, campeón mundial en 2017. En un combate muy técnico se daba fin a falta de 23 segundos para los 4 minutos por sanciones para el serbio. España lograba su segundo oro de la jornada.

POLÉMICA

Como buena competición deportiva, esta jornada de judo de los Juegos del Mediterráneo también tuvo polémica y malas artes.

Ésta vino de la mano del judoka Basile, grande sobre el tatami y extravagante fuera. Competía por una plaza en la final de -73 contra el turco Bilal Ciloglu. El otomano le agarraba arriba y no permitía estar cómodo al campeón olímpico. Basile se apoyaba para evitar una entrada mientras le caían sanciones. Así llegaron a la Golden Score cuando, al minuto de este tiempo extra, el árbitro decidía enseñarle el tercer shido al italiano. Y entonces, Basile saltó: se tiró al suelo haciendo Yoko Ukemi, después saludó con desgana al turco y se quitó la parte de arriba del judogi mientras realizaba un grito donde se juntaba la rabia por perder y la desesperación por el combate. Al final, se marchó para el vestuario donde pegó un golpe a una puerta. Un show fuera de un deporte con tanto respeto como el judo.

Horas antes un compatriota de Basile había tenido el primer momento polémico de la jornada. Sucedió en la competición de -81 y su protagonista fue Antonio Exposito. Competía en primera ronda contra el sirio Mohamad Kasem pero el combate no duró ni medio minuto. A los 20 segundos, Exposito metió la cabeza para que no le marcara ippon tras un tomoe nage del sirio, hecho que le comportó el hansoku-make. El cabreo fue monumental.

Primero, siguiendo la nueva tendencia del Mundial de fútbol, hubo que esperar un par de minutos para que los jueces laterales reafirmaran al árbitro su decisión. Y después, cuando el delegado del italiano y el entrenador de Exposito se acercaron a la mesa de jueces para ver la acción repetida y para intentar convencer a los expertos mientras el judoka italiano esperaba dentro del tatami. No lo lograron.

Siguiendo con la costumbre del VAR (sistema CARE en el judo, implantado desde ya hace años), decir que vimos a algunos entrenadores pedir la repetición haciendo el gesto que realizan los árbitros del mundial para avisar de que van a visualizar la acción. Una moda que se da en el fútbol y que no me convence para nuestro deporte. Como ver a los judokas con grandes auriculares en la fila para ser llamados a competir. Puede ser bueno para su concentración pero no da una buena imagen del judo.

Santiago Elgoibar